Así de instalados estamos. Nuestras fotos y muestrarios en el espacio

Fotógrafa y Coworker

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Mucha gente se sorprende cuando conocen mi oficina, y saben que trabajo en un espacio de Coworking. Hay personas que preguntan y otros se quedan con la intriga. ¿Toda esta gente trabaja para ti? ¿Cómo puedes pagar toda esta oficina tu sola? Ni una cosa, ni la otra, trabajo en un espacio de Coworking. Concretamente en Coworking Café. Y he querido compartir este post para que conozcáis un poco más mi espacio de trabajo.

Mis comienzos y el por qué

Hace años cuando empezaba en esto, no tenía un espacio fijo. Trabajaba en casa y me conectaba a Internet en cafés (todavía lo sigo haciendo a veces los fines de semana). Si tuviera Internet a tiempo completo en casa, pocas fotos hubieran salido del ordenador :P.

Estaba un día buscando un lugar para impartir unos cursos y descubrí el Coworking Café. Creo que no tenía claro ni lo que era, un espacio compartido entre diferentes empresas y trabajadores. Me ofrecieron una prueba a un precio reducido y sigo desde entonces allí.

Hace unas semanas salió una noticia en “El Dia de Valladolid” y decidí escribir este post.

No es una fórmula temporal

Llevo ya más de 4 años en el mismo Coworking. Hay gente que piensa que es una fórmula temporal hasta que monte un estudio a pie de calle, y sé que hay gente que piensa que igual en un año no estoy en el mismo sitio, aunque realmente llevo más tiempo allí que algunos de los nuevos estudios a pie de calle que se montaron en Valladolid en los últimos años. De momento no quiero un estudio de ese estilo. Entiendo que es una fórmula que pueda atraer más clientes, pero no es mi fórmula ahora mismo. Además estoy convencida de que a día de hoy antes de montar un estudio a pie de calle tienes que conocer a tu perfil de cliente muy bien, y sus necesidades. Aunque cada día lo voy teniendo más claro sigo con ello.

No quiero estar haciendo un trabajo y no poder atender de forma personalizada a las parejas que entren por mi puerta. Me gusta la libertad de no contar con un horario fijo, y poder atender a una pareja si es necesario a las 8 de la noche sin estar quemada por haber cumplido todo el horario de un miércoles, teniendo una tienda vacía todo el día. Y quedarme en la cama hasta las 11 un lunes si estoy cansada tras un fin de semana intenso (los fotógrafos de reportaje social trabajamos muchos fines de semana). Y que si en ese tiempo si es normal que el espacio esté abierto, haya alguien, y no una puerta cerrada con un cartel que diga: “Fuera por trabajo” o “Cerrado por descanso”. Y la sensación de no estar sola todo el día. Y de poder tomarme un café, unas cañas o celebrar mi cumpleaños con los compañeros. Ni tampoco pensar que sólo trabajo para mantener el estudio. Al final, son muchas las ventajas.

Así de instalados estamos. Nuestras fotos y muestrarios en el espacio

Así de instalados estamos. Nuestras fotos y muestrarios en el espacio

Hay networking y compañerismo

Pero no creáis que los clientes lloverán del cielo. He visto a mucha gente entrar por la puerta creyendo que un Coworking les resolvería los problemas, que el propio Coworking les daría trabajo por una cuota mensual. El perfil es de emprendedor o de trabajadores de empresas que trabajan remotamente. Cada uno tenemos nuestros propios clientes. Si mis compañeros necesitan un fotógrafo pueden preguntarme pero no es una obligación. Lo que si que es verdad es que al verte todos los días si necesitan fotógrafo, o una idea para un regalo, pueden pensar en ti, igual que tu puedes pensar en ellos para cubrir necesidades dentro de otros ámbitos.

Nos echamos una mano, pero no es gente que esté trabajando para mi. Pueden echarme un cable en cosas concretas como recoger o permitir que alguien recoja algo, pero no atender a una pareja que quiera preguntar sobre los métodos de trabajo de cara a una boda. Para eso es mejor que concertéis cita o me llaméis.

Si sois fotógrafos, y habéis pensado en este tipo de fórmula, tampoco es el espacio donde suela hacer fotos. A veces, para algún trabajo concreto, pero por respeto al resto de los compañeros no es lo más común. Si que es más normal que utilice el espacio para atender clientes y posibles clientes, y para dar talleres y clases one-to-one. No estoy en un despacho cerrado habitualmente, tampoco lo necesito todo el tiempo. Sólo cuando tengo reuniones o talleres, que además suele coincidir que sean fuera del horario más habitual.

Nuestro GoBook en una de las salas

Nuestro GoBook en una de las salas

Cuando surgen los problemas

Lo ideal sería hacer reportajes bonitos, a precios razonables, entregar las fotos y cobrarlas a tiempo y todos tan contentos. La realidad no siempre es así. Habrá días en los que entren regateos de precios, clientes tóxicos y problemas de impagos. Estar rodeado de autónomos y profesionales como tú, muchos perfiles en sus primeras etapas de emprendimiento y otros con años de experiencia,  te hace ver que tus problemas no son únicos. Y posibles soluciones.

Quien ha sufrido algún cliente tóxico sabe lo importante que es poder hablar con alguien, no sólo gente de tu entorno y familia, desahogarse y que te propongan soluciones para poder lidiar con ello. Un cliente tóxico tratará de arañar euros a costa de atentar contra tu dignidad, y que alguien te haga ver que es así, es algo que al final del día no se paga con dinero.

Desde-fuera

La puerta desde fuera y yo.

Y hasta aquí todo. Espero que os parezca interesante y así sepáis algo más sobre mi y mis métodos de trabajo.

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